El chocolate se obtiene mezclando azúcar con dos productos derivados de la manipulación de las semillas del cacao: una materia sólida (la pasta de cacao) y una materia grasa (la manteca de cacao).
A partir de esta combinación básica, se elaboran los distintos tipos de chocolate, que dependen de la proporción entre esos tres elementos y de su mezcla con otros productos tales como leche, frutos secos, etc.

Siempre se ha dicho que el chocolate tiene muchas grasas, que engorda, que no es bueno… Pero no, según un estudio llevado a cabo en la Universidad de California (San Diego), “el chocolate negro no engorda; consumido con moderación y acompañado de un estilo de vida saludable, sirve para reducir el índice de masa corporal”.
Así que, ¡a comer chocolate!

Vamos a ver cómo preparar una cobertura de chocolate, que podemos utilizar para bañar frutas, por ejemplo unas brochetas de fresa y plátano; para hacer decoraciones, como virutas de chocolate o enrejados o para decorar tartas, mousses, helados, pasteles o unos muffins como éstos:

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Fundir chocolate parece una tarea sencilla, pero hacerlo bien, sin alterar su sabor y textura ya no es tan fácil, y es que el chocolate se quema con muchísima facilidad. Podemos hacerlo de tres maneras:

• La mejor forma es temperar el chocolate, pero es un procedimiento laborioso y tenemos que controlar muy bien la temperatura del chocolate en cada paso; así que se lo dejamos a los expertos maestros chocolateros.
• La tradicional, al baño María.
• Y la rápida, en el microondas.

Al baño María.

Primero debemos trocear el chocolate, incluso rallarlo, cuanto más fino lo piquemos más rápido y fácil será fundirlo.

Luego lo colocamos dentro de un recipiente, de vidrio o de metal, no se deben utilizar materiales como el plástico porque no conduce el calor uniformemente.

Introducimos ese recipiente en una cazuela con agua caliente, nunca hirviendo, así el chocolate nunca estará en contacto directo con el fuego, y vamos removiendo hasta que esté totalmente fundido.

En el microondas

En el microondas podemos fundir el chocolate de una forma muy rápida y cómoda, pero corremos el peligro de que se nos queme muy fácilmente.
Yo lo he hecho con chocolate blanco, es el más delicado y el que más rápido se quema.

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En este caso también es importante trocear la tableta, colocaremos los trozos en un recipiente apto para el microondas e iremos calentando a potencia media a intervalos de 20 segundos. Es muy importante no pasarnos porque se quema en un segundo y se desnaturaliza por completo.

Entonces, ponemos 20 segundos, sacamos y tendremos algo así:

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Removemos bien pero despacio, para que no salgan burbujas que luego afearán nuestro plato.

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¿Veis cómo se ha deshecho mucho más de lo que parecía al sacarlo? No tenemos que calentar hasta que por sí solo se funda porque lo único que conseguiremos será que se queme, vamos ayudando a que se derrita removiendo.

Seguimos calentando a intervalos de 20 segundos y removiendo, o incluso de 10 segundos si vemos que ya quedan muy poquitos trozos sólidos, hasta que nos quede así:

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Y ya tenemos lista nuestra cobertura. Una vez fría vuelve a solidificarse y queda crujiente